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Javiera Parada Ortiz: “El horror viene de lugares más complicados que simplemente de la maldad o del poder”

Debe haber sido la actriz más joven despedida de TVN por razones políticas. Era 1985, tenía 11 años y acababan de matar a su padre, José Manuel Parada. Entonces, dice, “me tuve que hacer grande”. O precoz. Entró a las Juventudes Comunistas a los 13, pero comenzó a discrepar cuando el Muro de Berlín tambaleaba y finalmente lo dejó. Hoy cuestiona la ceguera del PC de entonces y dice que la política sólo vale si incorpora a los movimientos ciudadanos.

©KLL

 

Por Samira Dimasi Fotografías Kena Lorenzini

¿Qué edad tenías tú cuando tu papá, José Manuel Parada, fue secuestrado y luego asesinado por agentes de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (Dicomar)?

Tenía 11 años.

O sea, viviste un shock…

El shock de mi vida. Hay un antes y un después en todo. En la manera de relacionarme con el resto del mundo, con mis hermanas, con mi mamá, un shock en lo que estaba haciendo. Yo digo “me tuve que hacer grande” y es imposible hacerse grande a los 11 años… pero igual se acabó. Yo trabajaba en la televisión y me echaron…

¿En qué trabajabas?

Hacía teleseries en el Canal 7.  Soy nieta de un desaparecido, por lo tanto sabía lo que ocurría en el país. Yo era muy chica cuando detuvieron a mi abuelo, pero sí vi el dolor de mi madre y de mi familia, aprendí a vivir con eso… pero no vi el antes y el después, lo que es muy distinto a ser  testigo de que arranquen a alguien de un núcleo…

¿Y te echaron de Canal 7 por eso, por tener 11 años y ser la hija de José Manuel Parada?

Me echan de la tele por eso, pero los actores se manifestaron. Hubo una manifestación en Bellavista con las figuras de la tele, que en ese tiempo era todo el mundo, del Sidarte (Sindicato de Actores de Chile)… que eran bien activos, como los artistas en general. Yo siempre digo que en dictadura fueron mucho más activos de lo que son ahora.

¿Dieron alguna razón?

La razón era que era peligrosa. Y tenía 11 años.

Claramente tienes que haber crecido mucho.

Sí, por supuesto… a mí me proponían entrar a Los Pioneros, que eran el grupo de niños de los comunistas, y yo por supuesto que quería ir a la Jota (JJCC) directamente. Entré muy chica, como a las 13 años, a la base. De la base pasé al comité local y del comité local al regional y después renuncié.

¿Cuántos años estuviste en la Jota?

Desde los 13 hasta los 16.

¿Y por qué renunciaste?

Renuncié porque empecé a tener muchos conflictos con el sueño de a dónde queríamos llegar. Era el momento del Sindicato Solidaridad (de Lech Walesa) en Polonia, con grandes manifestaciones. Estaba cayendo el muro de Berlín… Entonces yo iba a las reuniones y, claro, preguntaba por lo que estaba pasando, porque veía TVN y leía El Mercurio (a quienes no se les podía creer, porque mentían) pero preguntaba: “¿De qué se trata esto? porque, hasta ahora jamás escuché a ningún tío, ningún primo, ningún niño contar que era infeliz en esos países… Pero, pensaba, al parecer hay un montón de gente que no está feliz y por razones bastante similares a las nuestras. Entonces, ¿qué ocurre?, porque no puede ser que  lo que digan la tele y El Mercurio sea verdad.

¿Y  qué te decía el PC, cuál era la respuesta?

La respuesta era: “Son mejoras al sistema”. Entonces, claro, llegó un momento en el que tuve diferencias y dije “chucha, a ver, ¿qué va a pasar si ganamos?”.

¿Cómo miras hoy al PC?

¿El PC de hoy? Teniendo un cariño histórico porque, yo creo que cuando uno ha pasado por el PC y viene de una familia comunista, hay algo de esa relación que tiene que ver con vivir en una épica y una ética que no se va nunca. Pero hoy soy una gran crítica de lo que hizo el PC a finales de la dictadura y bueno, yo en la Transición no estuve aquí, me fui, no quería vivir en este país, por lo tanto, me cuesta más hablar de un proceso del que no participé.

Pero dentro de esa crítica al PC en dictadura, estás hablando del PC que apoyó el Frente…

No, no estoy hablando del PC que apoyó el Frente. Creo que se hicieron análisis de la realidad que no eran los que estaban ocurriendo, que creíamos que iban a pasar otras cosas, que fuimos voluntaristas, que significó que fuera gente a la muerte sin estar preparada para  de verdad oponernos a la dictadura, en las condiciones que creíamos que podíamos oponernos.

La insurrección popular.

Sí, nosotros creíamos que aquí iba a haber un pueblo que se iba  a levantar y habría insurrección popular. Pero eso no ocurrió nunca y  tiene que ver con que no  fuimos capaces de validar ese discurso y hacer de las protestas otra cosa que no derivara en el plebiscito. Creo que era válido defenderse, pero lo que no era válido era no hacer el análisis inmediatamente cuando uno se daba cuenta de que la huevá no iba por allá, que la gente iba a ir a votar y que había que relacionarse con las masas de otra manera.

Camila y el PC duro

“No sé si la Camina Vallejo en particular haga ese análisis porque, valorándola mucho como dirigente social y cachando todo su poder, tengo grandes diferencias políticas con ella. O sea,  no puedo entender que después de tomarse la UDI diga que los cabros que se tomaron el PC son fascistas, ni que vaya a Cuba y haga como si no existiera la represión que  existe en Cuba… para mí en Cuba hay una dictadura y tendrán muy buenas intensiones pero hay gente que vive, para mí, reprimida, y… yo eso no lo voy a justificar jamás”.

¿Y tú crees que gente nueva, joven, como Camila Vallejo, hará ese análisis?

No sé si la Camina Vallejo en particular haga ese análisis porque, valorándola mucho como dirigente social y cachando todo su poder, tengo grandes diferencias políticas con ella. O sea,  no puedo entender que después de tomarse la UDI diga que los cabros que se tomaron el PC son fascistas, ni que vaya a Cuba y haga como si no existiera la represión que  existe en Cuba… para mí en Cuba hay una dictadura y tendrán muy buenas intensiones pero hay gente que vive, para mí, reprimida. Y yo eso no lo voy a justificar jamás.

Pero esa lectura significa que ella no es capaz de hacer una renovación…

No,  yo creo que ella es súper militante y tiene todo el derecho a serlo, pero la veo como una persona comunista, del PC duro…

De la antigua línea.

No veo a Camila Vallejo como una persona que quiera sentarse a hablar de cómo hacemos otra política. Creo que uno de los grandes aprendizajes que he tenido en la vida es que la cosa política no puede ser sólo como los grandes temas, o sea, hay una cantidad de pequeños temas que son importantes. Por ejemplo, en el tema de la ecología, creo que no es fácil llegar y decir “no a Hidroaysén”, porque hay que saber cómo vamos a alimentarnos energéticamente. No es que haya malos y buenos y grandes verdades, y siento que el PC todavía funciona con grandes verdades que muy probablemente le sean prácticas a su causa y a la manera de lucha social en al que creen. Yo  creo que hay más matices, más pliegues, y a mí me interesan esos pliegues.

Decías que te fuiste de Chile durante la transición… ¿esa tendencia  a matizar que no es muy chilena viene de ese período afuera?

Creo que viene de lo que vivimos nosotros como familia, la verdad. Yo creo que si mi familia no hubiera estado llena de esos pliegues no habríamos salido como salimos de este gran quiebre, de esa arrancada de algo que era fundamental para nosotros: para mí, mi papá; para la Estela, su compañero. Cuando nos juntamos a enterrar a Horacio Cepeda y a Lincoyán Berrios, después de 36 años, me encontré con dos familias que eran muy similares a nosotros en esa cosa de los pliegues de la vida. Nos reímos, descubrimos que había muchos cabros de mi generación que nos dedicamos a la cosa creativa, que los de la generación de mi madre compartieron de alguna manera el quiebre con el PC en medio de la dictadura. En el funeral, había unos cabros que hicieron un concierto de rock, otros Heavy metal. Todo eso que conforma la diversidad de lo que somos, creo que es lo que nos permitió vivir bien y ser felices.

©KLL

 

La tarea más grande

“Yo me acuerdo del atentado a Fontaine (el coronel de Carabineros Luis Fontaine, asesinado por el FPMR en 1990, quien estaba implicado en el caso de los degollados)… estaba en el colegio y era mi cumpleaños. Me encontré con una amiga de mi familia que me dijo: “qué buen regalo de cumpleaños”. Yo me desvanecí, me desvanecí porque pensé inmediatamente en los hijos de Fontaine… Dije “chucha, madre” y tenía, no sé, 15 años… Me acuerdo de esa sensación de decir “no quiero que otros hijos pasen por lo que nosotros pasamos para hacer justicia por mi papá” esa fue una cosa que me pasó físicamente”.

 

¿Entonces es un proceso más íntimo?

Creo que viene de cachar que el horror viene de lugares más complicados que simplemente de la maldad o del poder. Yo me acuerdo del atentado a Fontaine (el coronel de Carabineros Luis Fontaine, asesinado por el FPMR en 1990, quien estaba implicado en el caso de los degollados)… estaba en el colegio y era mi cumpleaños. Me encontré con una amiga de mi familia que me dijo: “Qué buen regalo de cumpleaños”. Yo me desvanecí, me desvanecí porque pensé inmediatamente en los hijos de Fontaine… Dije “chucha, madre” y tenía, no sé, 15 años… Me acuerdo de esa sensación de decir “no quiero que otros hijos pasen por lo que nosotros pasamos para hacer justicia por mi papá” esa fue una cosa que me pasó físicamente.

¿Y qué te pasa, físicamente, sabiendo que al coronel (R) Guillermo González Betancourt y al sargento R) José Fuentes,  los condenados por el crimen de tu padre, Gendarmería les concedió el beneficio de la salida dominical?

Fue una sensación de rabia grande, de angustia, porque yo no estaba en Chile, pero sentía a mi familia muy angustiada. Mis hermanos hasta el día de hoy tienen reacciones físicas con los carabineros, empiezan a temblar… es una huevá que los paraliza, porque eran muy chicos, entonces. Yo crecí de otra manera, iba con la Estela a las manifestaciones y cruzaba corriendo por entre los pacos…. Era súper chica cuando empecé a ir sola a las manifestaciones, me daba tanto miedo y era tan chica que cuando empezaba toda la gente a correr pa un lado, yo me quedaba parada y esperaba que toda la gente pasara y cruzaba en medio de los pacos, porque era la única manera de no apanicarme. Entonces cuando supimos que habían salido con permiso dominical me dio mucha rabia y además me di cuenta de que mi mamá venía recién saliendo del entierro de mi abuelo… es como una cosa de nunca acabar, es como que no existe la justicia…  Lo que me pasa es que digo, “chucha, aquí tenemos una tarea más grande que la cresta porque aquí hay leyes que permiten esto”. Creo que la pelea es otra.

¿Y quién da esa pelea?

Bueno, creo que la sociedad tiene que dar esa pelea.

¿Tú estás dando alguna pelea puntual, en concreto, por tu familia?

Un grupo de personas presentó un recurso de protección del cual nos informaron y nos invitaron a participar. Decidieron que no fuéramos los firmantes del recursos sino los protegidos por el recurso y, efectivamente yo siento que aporto cuando voy, cuando envío una carta a El Mercurio y digo que a mí como ciudadana chilena más que como víctima me parece que es terriblemente peligroso  que las personas que hoy día estén en el gobierno relativicen la universalidad de los derechos humanos. Eso crea un debate que estuvo una semana en los diarios, en la tele… yo creo que aporto desde ahí.

¿Has pensado en participar en política?

No, no he pensado… Cuando le preguntaron a George Clooney por qué no se dedicaba a la política, George Clooney contestó “me he acostado con demasiadas mujeres y  he tomado demasiadas drogas para dedicarme  a la política”…

(risas)

¿Quién va a guiar los  cambios que requiere la política?

Siento una responsabilidad de participar desde los ámbitos en que estoy, que tienen que ver con organizaciones sociales, con las discusiones públicas, en meterme en ser activa, en organizar actos… ¡pero militar en un partido! O sea, no hay ningún partido político donde se me ocurriría militar, no existe ese partido. ¡Y tampoco tengo ganas de fundar un partido político! Prefiero trabajar con los movimientos ciudadanos, prefiero estar totalmente disponible.

¿Y si vuelve Michelle Bachelet?

Y si vuelve Michelle…

¿Tú le dices tía?

No, es la Michelle…

¿Nunca fue tu “tía”?

O sea, es amiga de mi mamá, yo la conozco hace muchos  años, yo con ella tengo una relación totalmente de cariño y no política. Ella es más cercana a mi mamá…

Bueno, ¿y si vuelve?

Si vuelve, que yo creo que es lo más probable, porque si no habría dicho que no hace rato…

¿Eso lo dices porque la conoces o porque crees que es una decisión política?

Por una decisión política. Siento que ella siente una responsabilidad frente al país. Pero no tengo idea, a mi madre uno no le saca prenda… yo creo que para que tenga sentido que vuelva, me gustaría ver más gestos de que gobernará con un sector más amplio, no sólo de los partidos políticos, sino también de la sociedad. Creo que hay una pega enorme que hacer de vincularse con los movimientos sociales y de articular un tejido social que gracias a que ha gobernado la derecha se ha vuelto a articular. Y eso va a tomar tiempo. Me van a retar por esto que voy a decir, pero si no tenemos un proyecto de país, en el cual nos sentemos a conversar los grandes temas, yo no sé para qué hay que ganar el gobierno. O sea, ganar el gobierno para volver a administrar el país, sin tener un programa que quiera de verdad hacer grandes reformas, siento que no tiene sentido.

Para lo que ha sido tu historia ¿qué significa estar en un gobierno de derecha?

A mí me jode mucho tener un gobierno de derecha, pero la verdad es que yo creí que…

¿Creíste que iba a ser peor?

No creí que iba a ser peor, porque creo que es bastante malo. Que la derecha esté gobernando el país sin ningún freno, porque evidentemente son los dueños de todo, a mí no me gusta. Ahora, creo que no hay grandes diferencias en la macroeconomía, y por eso creo que hay una gran pega que hacer antes de ponernos a hacer campaña: decir para dónde queremos llevar este país y abrir el debate a esos grandes temas, como el energético, la educación, etc…

 

La memoria y la TV

Te vi  tuitearte con Alberto Cardemil alguna vez. ¿Qué piensas ahora que se sabe que entregaba documentos de la CNI sobre la Vicaría de la Solidaridad a reparticiones del Estado?

Cuando fue el golpe en Paraguay, ponte tú, algo tuiteó y nos enfrascamos en una conversación. Y, bueno, terminamos de hablar. Ahora no me ha contestado, yo le mandé un tuiteo diciendo que entregara el resto de antecedentes que tenía, porque, finalmente, como decía muy bien Manuel Guerrero, él tenía una oportunidad histórica de no repetir lo que hicieron todos sus compañeros de armas de decir que se habían olvidado, que no sabían, pero él no respondió.

¿Te sorprende que haya entregado información?

No me sorprende nada. Lo que me sorprendió fue descubrir que Cardemil era diputado, porque creí que el hueón estaba en su casa gagá. Eso me impresiona, que este país tenga a alcaldes que fueron de la DINA y diputados que participaron de los aparatos de represión al pueblo chileno.

Y no son pocos casos…

Ahí es donde yo digo cómo hacemos que a la gente le importe al momento de decidir quién va a legislar por ellos, quién va a administrar su comuna… A quién le pasamos el poder de representar y organizarnos como sociedad, cómo no desligamos esas cosas pequeñas que son la vida diaria de los grandes temas. El otro día anduve haciendo puerta a puerta por Carolina Tohá, porque estoy convencida de que va a ser mejor alcaldesa que Zalaquett, y la cantidad de gente que no va a votar es impresionante.  Entonces, ahí hay una pega: cómo hacer que la gente sienta que votar es importante.

A propósito de lo importante, ¿qué te parece que se haya decretado día de duelo nacional por la muerte Sapo Livingstone y Raquel Correa…

Y no por Pierre Dubois… Eso es demostrativo de que en nuestro país la  cultura de la televisión y el espectáculo, en el mal sentido, tienen más peso que valores los valores de nuestra sociedad.

©KLL

 

 

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